viernes, 4 de octubre de 2013

Si supieras, 
si recordaras,
si te dieras cuenta
que no es él,
que no es aquel,
que no sos vos,
que incluso la fortaleza impenetrable se puede caer en una onomatopeya
simple,
incluso más simple que el peso de un silencio,
te reirías.

Si recordaras
una vez más
la indolencia frente a la mera idea de que alguien pueda pensarme y hacerse una idea de mí
¿con qué criterio?
¡me sofoca!
y te reirías.

Despabílate amor, despabilémonos
que si recordaras la última vez que hablamos de escribir
notarías que acabo de romper una promesa.

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