domingo, 13 de mayo de 2012

Una vez conocí una mujer que hacía poesía de sus días
que se enamoraba de hombres que herían su autoestima
y que cada vez que la herían escribía un poco mejor .

Esa mujer conoció un mago y quiso hacerlo poesía
como única forma de apropiarse de esa historia corta ,
que dió un poema largo .
Hablaron poco e intuyeron mucho
por miedo a hacer del habla una tiranía .
El mago la invitó a recorrer sinsentidos
y así, la transformó en La Maga .
Después de eso ella no pudo sino desaparecer .

Una vez conocí una mujer que resistía el dolor para escribir mejor ,
que explicaba cosas cotidianas en términos filosóficos
y que no se hacía cargo de que si dejaba de ser tan susceptible al mundo ,
el mundo se volvería susceptible a ella .

Una vez conocí una mujer a la que le gustaba el otoño
y leía a Nietzsche .

Una vez conocí una mujer que será ultra-mujer cuando acepte el eterno retorno .
El eterno retorno del otoño ,
el eterno retorno del sinsentido ,
el eterno retorno de su mirada .

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