jueves, 13 de diciembre de 2012



Puede que la abstracción del lenguaje sea la conceptualización de la nada. La nada como exceso, suceso y proceso. La nada como completitud del vacío… la nada como distancia entre palabra y palabra, como diferencia misma. Una nada tumultosa, sumamente poblada que me atrae al abstraerme y me obliga a cuestionarme sobre la construcción y deconstrucción de la nada misma. A hacer hermenéutica de mi narratividad en tanto mera distinción resultante sumamente docilizada, aplacada, normalizada. A invitar a mi animalidad, como concepto construido, a emerger como ruptura, aunque no lo sea… aunque ya nada lo sea.

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